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La
tercera edad se amiga con la computadora
Existe una suerte de analfabetismo de aquellos que no saben
descifrar el nuevo lenguaje generado por las tecnologías.
Muchos adultos mayores tienen problemas para entenderlo
y eso limita la utilización de múltiples avances tecnológicos,
que tan útiles podrían resultar a esta franja etaria.
Pensemos sólo en las largas
colas en el banco o los riesgos en la seguridad que causan
las limitaciones en el uso del cajero automático, la dificultad
para comprar virtualmente en aquellos con problemas de desplazamiento
y el pleno uso de celulares, tarjetas de crédito, computadoras
e internet.
Las dificultades no se relacionan
con la capacidad cognitiva, sino que son producto de una
socialización temprana donde estos elementos no existían.
La educación tenía un formato pre-icónico, de ahí la dificultad
de hacer la lectura multidimensional que los recursos tecnológicos
exigen (Kachar, 2003). Finalmente, la tecnología pudo ser
incorporada hasta ciertos límites, porque para muchos se
volvió excesiva, no siempre amigable y con una exigencia
constante de actualización.
Incorporar nuevos esquemas
para la comprensión de estos lenguajes puede resultar menos
sencillo que para otras edades, pero lejos se encuentra
de ser imposible. Sólo exige más tiempo, destaca la psicóloga
norteamericana Czaja (1993). Se indican por eso propuestas
de acuerdo con las necesidades de las personas mayores,
atendiendo el ritmo (que es más lento), algunos recursos
que se tornan más limitados y ciertas deficiencias sensoriales
que pueden aparecer en esta etapa (Jones y Bayen, 1998).
Westerman y Davies (2000)
realizaron un estudio con adultos jóvenes y adultos mayores
y encontraron que los adultos jóvenes tenían ventajas en
relación a los factores psicológicos, cognitivos y experienciales.
Tenían mayor velocidad de realización de las tareas y precisión
en la utilización de los recursos computacionales. Sin embargo,
estas diferencias disminuyeron con más entrenamiento y ejercicios
para los adultos mayores.
Otro factor que se investigó
fue la ansiedad que provocaba el uso de la computadora.
La actitud negativa o temerosa de los adultos mayores frente
a la misma produce mayor índice de abandono de la tarea,
menor atención, baja consideración de sus propios recursos.
Sin embargo hoy observamos una creciente demanda de este
grupo para aprender y utilizar más tecnología, en especial
Internet. Este cambio permite que se sientan más seguros
de sí mismos, con mayores recursos para enfrentar el presente,
más actualizados y en sintonía con las nuevas generaciones,
en particular con los nietos.
Promueve la integración,
el intercambio de ideas e informaciones, reduce el aislamiento
y favorece la estimulación mental. Es importante remarcar
que nuestro país, y sus mayores han hecho grandes progresos,
especialmente en el uso de la informática, promovida desde
los Programas Universitarios para Mayores, con amplios desarrollos
por parte del Pami y de programas de Inclusión Digital en
la Ciudad de Buenos Aires. El uso, o mejor uso y disponibilidad
de las tecnologías, ya no sólo puede ser pensado como una
herramienta más sino como un paradigma de integración.
Fuente:
Ricardo Iacub Psicologo,
Profesor Tercera Edad y Vejez, UBA
www.clarin.com
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